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Su profesionalismo, la pasión y la disciplina que le pone a cada proyecto, a decir de sus amigos, es lo que explica su éxito en el competido mundo del espectáculo. Un musical que recoge las facetas por las que pasamos todos los inmigrantes al llegar a Estados Unidos.

La obra se estará presentando en Miami hasta el 16 de Septiembre.

Por Milagros Durán

Raúl González es uno de los animadores más queridos por el público latino en Estados Unidos. Su cara y un cafecito eran los compañeros inseparables de los madrugadores cuando fue co-presentador del show matutino de Univisión; “Despierta América” durante 13 años. Si! 13 años, un lapso de tiempo muy largo para permanecer al frente de cualquier show, en cualquier canal de televisión donde hay un señor implacable, llamado “rating”, que no perdona y no tiene compasión con nadie. Pero González siempre sale airoso de las pruebas. Su profesionalismo, la pasión y la disciplina que le pone a cada proyecto, a decir de sus amigos, es lo que explica su éxito en el competido mundo del espectáculo. Animador, locutor, actor y comediante, él es un auténtico showman, con todas sus letras. Ha sido imagen de Teletón USA, ha sido presentador de los Premios Billboards para Telemundo. Es un trabajo arduo resumir todo lo que él ha hecho, en el mundo del entretenimiento en unas pocas líneas. Comenzó su carrera haciendo teatro infantil en Caracas. Luego fue animador de un programa llamado Chamokrópolis en Televen. Y 2 años más tarde animaría Supercrópolis en RCTV junto a Merci Mayorca. Y en abril de 2006, inspirado por tantas historias de inmigrantes junto a un equipo de profesionales, concibe la obra musical, Visa para un Sueño. González escribió la letra de los temas musicales y el guión lo escribieron Manuel Mendoza y Alejandro Aragón. Un musical que recoge las facetas por las que pasamos todos los inmigrantes al llegar a Estados Unidos. La obra se estará presentando en Miami hasta el 16 de Septiembre. Y se espera pueda ser presentada en muchas otras ciudades a lo largo del país.

Esta es la entrevista que le hice, vía telefónica.

-Este musical “Visa para un sueño”, lo estrenaste hace 12 años, en 2006. El mensaje es el mismo de entonces ? Cuál es el mensaje?

-Si, como bien lo dices Visa para un Sueño, es un espectáculo que se hizo hace 12 años. Y básicamente es el reflejo una radiografía de la montaña rusa de emociones, que vivimos los inmigrantes cuando venimos a este país para alcanzar el tan anhelado sueño americano. Por lo tanto el mensaje sigue siendo de perseverancia, de empoderamiento, de inclusión, a pesar de que no tiene ningún tinte político. Básicamente, es creer, en el poder de los sueños, en todo lo que significa llegar hasta aquí y salir adelante.

-Háblanos de ésta puesta en escena en 2018 y cuáles son los cambios más significativos?

-Somos 50 personas en total. En realidad en escena hay 12 bailarines, 10 músicos y 13 actores. Al final somos casi 40 personas en escena, el resto está detrás, forman parte del sonido, escenografía, producción, maquillaje, vestuario, etc. Este es un proyecto muy ambicioso. Tratando de plasmar un sello, una huella en lo que uno hace. Entonces, claro! a pesar de que el mensaje es el mismo. Desde el punto de vista de producción ha crecido muchísimo. Hay también por parte de los involucrados, un compromiso más grande de seguir evolucionando. Ésta puesta en escena tiene proyecciones, pantallas, elementos corpóreos, escenografía. Creo que se elevó en cuanto a estándares y la calidad de la producción.

Una escena del musical “Visa para un Sueño”. Fotos: Eduardo Segovia

¿Coméntanos un poco sobre cómo fue el proceso de casting?

-Fíjate, nosotros llevamos 9 meses trabajando en esta obra, Así que el niño ya nació. Ha sido un proceso bastante grande, pero por lo general el casting lo hace el equipo de producción. Sobre todo, Manuel Mendoza, quien co-escribe, también Eduardo Ortiz, como productor, estuvo, Carlos Anzalotta, quien es el coreógrafo del espectáculo y éste servidor. Junto a la productora general, Martha Pabón. Al final es un trabajo en equipo, y cuando uno tiene claro lo que quiere decir, le va muy bien tratando de escoger a los actores. Recurrimos a grandes figuras del espectáculo de distintas nacionalidades y así fue como quedó el casting en ésta oportunidad.

-Háblanos de algunos de los personajes que el público se va a encontrar en esta obra?

-Todo el que esté sentado en la butaca se va a identificar porque son personajes que representan alguna parte de nuestra historia como inmigrantes. Que van a dejarnos una lección. Más que decirte quiénes son los personajes porque son muy genéricos, es lo que hacen cada uno de ellos. Por ejemplo, la parte del distanciamiento de la familia está representado por la gran estrella cubana y señora del bolero, Malena Burke, que hace el rol de mi mamá. Mis miedos están representados por Beatriz Valdes y Carlos Arzalota otros hacen el rol de ex compañeros de trabajo. Cada personaje aporta contenido a la historia.

¿Qué cambios has tenido que incorporar, para actualizar y renovar la obra?

-Como te dije, los estándares de producción. La historia seguirá siendo la misma y es un espectáculo que seguirá vigente porque el tema de inmigración está aquí y seguirá latente. Este es un país de inmigrantes.

-Hay interacción con el público en la obra?

-No. Cuando haces un musical que incluye una orquesta en vivo, que incluyes una escenografía que va coreográficamente, acompañada de la música. Aquí todo esta fríamente calculado. Así es un programa de televisión en vivo y también una comedia musical, porque todo está medido. Cada uno tiene que hacer lo suyo, no se pueden cometer errores. Es una gran coreografía teatral todo lo que sucede.

-Cuando estrenaste la obra hace 12 años no había tantos venezolanos en Miami. Con el auge del éxodo venezolano ha aumentado este público. Qué tienen en común los venezolanos con el resto de los inmigrantes?

-Mira al final todos somos inmigrantes. Cuando nos encontramos en esta ciudad de nacionalidades tan heterogéneas. Más allá de la razón por la que hayamos llegado a este país. Más allá de cualquier denominación religiosa, ideología política, somos inmigrantes. Y a todos nos toca, empezar de cero….nos toca pasar por el síndrome “en mi país yo era” o “en mi país yo tenía”, a todos nos toca pasar, por lo del idioma, por lo de los papeles, por el distanciamiento de la familia. En el caso de mis compatriotas, yo creo que es el momento que se está viviendo, desafortunadamente en nuestro país. Pero cuando venimos aquí, volteas y ves que todo el mundo es igual. Yo he dicho que no se deberían llamar inmigrantes sino valientes. Son personas que tienen que replantearse todo, una vez que emigran. Si tú te pones a pensar en cada una de las nacionalidades, los cubanos se tiran al mar, los hermanos mexicanos tienen que cruzar la frontera, o sea, todos tienen una carga emocional y un desgaste bastante grande. Y después, por supuesto, la parte de adaptarse a un sistema. A un sistema que si no te acoplas te consume.

-Y después de eso que nos sacude tan fuerte a todos los inmigrantes…la mayoría nos reinventamos y eso es lo bonito….No?

-Y ese es el mensaje que nosotros hemos querido dar en Visa para un sueño, desde la primera vez que se hizo; poder decir, hay una realidad en este país, y en nuestros países de origen, y por más trillado que suene, está en nosotros. No es que no te vas a deprimir, no es que no vas a sufrir, o a sentirte mal. Es simple y llanamente como trabajar eso. Como la perseverancia, la disciplina y el enfocarnos vale más que muchas otras cosas.

-Arrancó en Miami, pero podrías llevarla a otras ciudades de EUA?

-Sí mira, esa es la intención. De hecho, nuestra temporada en Miami que por cierto el 16 de septiembre, queremos que sea como la vitrina, han venido a verla, empresarios, promotores, con la intención de llevarla de costa a costa, por toda la nación. Es un espectáculo como te digo, de una envergadura muy grande. Y estamos viendo todas las posibilidades.

Visa para un sueño. Fotos: Eduardo Segovia

-Tienes entre manos, un tema universal, incluso la puedes llevar a otros países…

-Exactamente! Esa es la intención.

-Cuando termina la obra…el público sale triste o se va inspirado para a su casa?

-No, jamás haría un espectáculo para que la gente se vaya triste. Nosotros como actores y productores, nuestra intención es elevar el arte de entretener. Al contrario, es un espectáculo que creamos sí para mover las fibras, para que la gente reflexione, pero con un mensaje, cien por ciento motivacional, optimista, de inclusión, de empoderamiento y para reír. Porque todos necesitamos esa inyección de risa y motivación. El espectáculo está planteado de esa manera desde el día uno.

-Tu emigraste hace 24 años de Venezuela. Yo considero que tu has alcanzado el éxito en Estados Unidos. Pero más allá de la fama…. qué es el éxito para ti? O será que el éxito es lo que cada uno imagina para su vida?

-Tu misma acabas de responder esa pregunta. Primero, cada quien tiene una visión de su éxito, cada quien tiene una definición, un concepto de lo que sería su éxito. En mi caso, creo que mientras he ido creciendo, y sobre todo, madurando emocional e inteligentemente, que son términos que se usan ahora. De inteligencia emocional. Lo que sí es que cuando llegué hace 24 años, mi visión del éxito era, conquistar los medios de la televisión hispana, después mi concepto de éxito ha ido evolucionando. Hoy a mis 46 años, para mí, de verdad, el éxito, es tener salud en primera lugar, en segundo lugar, hacer lo que me apasione y tener serenidad. Hoy en día eso es lo que yo defino como éxito. Creo que para alcanzar el éxito, necesitas la perseverancia, la determinación y la disciplina. También estar enfocado, poder reinventarse y seguir, creo que es una mezcla de muchas cosas.

Si quieres enterarte de más sobre esta maravillosa obra, solo visita:

www.visaparaunsueño.com