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Esta vez viajé a New Orleans en verano, para pasar mi cumpleaños con mi hijo, que se estableció allá hace un año. Anteriormente he venido a esta ciudad en invierno y en otoño y cada que vengo disfruto mucho de esta rancia urbe que tiene esa herencia francesa tan arraigada.

En esta época no hay demasiados turistas, porque el calor y la humedad hacen estragos. Se siente la ciudad como en una especie de reposo. Me cuentan que muchos de los que que viven aquí se “mudan” en el verano a otras ciudades, huyendo del clima, porque hace mucho calor y también llueve casi todos los días .

Sin embargo a mi me gustó la serenidad que se respira en esta temporada. Hay menos gente, y pude  disfrutar del encanto de esta urbe, que por estos días, luce mas relajada que nunca. Y que decir de la gastronomía, toda una aventura para el paladar y los sentidos. Pude degustar platillos de comida Cajun, y también de comida Creole. Cada platillo es más rico que el otro. La mayoría con un toque de picante.

Los balcones tipicos de la arquitectura colonial de NOLA. Fotos: GenteToday

La locura de la cuadra francesa

Si vienen a New Orleans la French Quarter es lugar obligatorio. Allí la fiesta parece un frenesí sin fin. Los nightclubs y los restaurantes permanecen abiertos hasta las 2 de la madrugada. Esta es la única ciudad de la unión americana donde puedes ir tomando una cerveza o cualquier bebida alcohólica por la calle y no representa una infracción a la ley. Aquí la fiesta y el desenfreno abren las puertas de par en par a todo aquel que quiera perderse en ella.

La cuadra francesa, este es el corazón de New Orleans, aquí vienen turistas de todas partes a dejarse seducir por sus múltiples encantos. Me gusta esta ciudad, porque igual que Nueva York, está diseñada para “caminarla”, “sentirla” y “vivirla” con todos los sentidos. En cada calle que cruzas, puede uno deleitarse de la gama variopinta de artistas urbanos; como por ejemplo, artistas plásticos, cantantes, mimos y bailarines. New Orleans tiene música en las venas. Y en el mercadito puedes conseguir comida económica, y de todo un poco; ropa, sombreros, y artesanía de toda clase. A mi me encanta visitarlo.

El mercadito.

El elegante Garden District

Al oeste de la French Quarter esta el Garnden District un apacible vecindario donde las grandes y elegantes mansiones son la principal atracción turística. Cuenta con tiendas muy exclusivas y con una gama interesante de restaurantes de alto nivel, para paladares gourmets. Aquí también hay un mercadito de artesanos locales, donde puedes conseguir bisutería y un sinfín de trabajos artísticos.

Los bignets y los dulces

Hay dos cosas típicas que abundan a lo largo de la cuadra francesa, los dulces y las mascaras para el carnaval o MardiGrass. A pesar de que este se celebra en la fecha del “spring break”, los antifaces se consiguen durante todo el año.

Los “bignets” o “buñuelos” los preparan en la mayoría de las cafeterías, la más antigua y popular de todas, es Café Du Mundo, que siempre esta atestada de turistas. La verdad hay otras cafeterías más tranquilas, y los buñuelos también son excelentes. Otros dulces populares son el fudge, que lo preparan de diferentes sabores, los “pralines” y las manzanas caramelizadas.

New Orleans es única y no se parece a ninguna otra ciudad americana. Cada vez que vengo me voy enamorada, porque esta ciudad te seduce mil veces con sus encantos. Hasta la próxima!

Las manzanas caramelizadas, un dulce típico. Fotos: GenteToday

Selfie. En uno de los tantos balcones hermosamente adornados.

 

Editora de GenteToday. Periodista. Egresada de la UCV (Venezuela) en 1990. Inmigrante, trotamundos y cazadora de historias. Cada instante es un milagro. Cada uno con su historia… y los barcos al horizonte. @MilyChannel