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Por Mirta Calvo Bembibre

Volverá, tantas veces, la navidad.

Trenzas en sus moños rosados.

Zapatitos blancos botón al costado.

Vestido largo a la rodilla bordado a mano.

Volverá tantas veces la navidad.

En mis pequeñas hermanas vestidas igual.

Pondremos pastito a los camellos.

Cartitas escritas con inocencia.

Y fe.

Mamá traerá el cuenco con agua.

Será Melchor, Gaspar y Baltasar.

Volverá tantas veces, la Navidad.

Los retazos de tiempo rotos

se harán forma.

Luz.

Vino.

Muñecas en el árbol.

Será aquél mar.

La misma alondra.

La ciega noche.

La sombra de lo que fue.

El paisaje de estrellas y lobos marinos.

Las manos de mamá,

mapa de amor y cánticos llenos de tristeza.

Papá y sus ojos verdes

Invitándonos a rezar.

Navidad, dónde estás?

Qué es el ahora?

Cuántas vidas más volverá la Navidad?

Resucitará en otros universos?

Será de nuevo la incipiente lluvia,

la tímida luna,

las flores presidiendo la mesa?

Será el pesebre.

El niño Jesús bañado de luz azul.

Y la casa llena de cielo.

Las caracolas, ahora, suenan en la playa.

Como villancicos.

El horizonte se enciende y se apaga.

En oración.

En presagio.

El muelle hamaca los sueños.

Y los dioses bajan.

Se quedan cerca.

Como en el mapa de siglos.

La casa ilumina todo.

No hay murallas en Noche buena.

Las puertas están abiertas.

El mundo se hace ventana.

Todos somos otra voz.

Canto, esperanza.

Si.

Estaré allí en Navidad.

Con vestido nuevo, pies chiquitos, de la mano de mis hermanas.

Y estaré también aquí, ya crecida, sin papá y sin mamá.

Sin sus manos barcos

Sin sus ojos puertos.

Con mi amor.

Con mi hijo.

Con mis cinco perritos.

Guardianes de mi vida.

La casa.

Las piñas.

Allá y aquí estaré.

Susurrando en el oído del mundo, Feliz Navidad.

Y gracias.

Esta vez con muñeco de nieve.

Ciervos.

Bosque.

Y árboles blancos.

Magia y sur.

Y manos rezando.