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Ese impulso

que te mueve a saltar al vacío

con la fe absoluta

de que estarás a salvo…

Esa exquisita

intranquilidad

que agita la vida.

Esa certeza tan llena

de preguntas.

No hay manera de buscarlo…

hay que esperar que

nos encuentre.

Ese dulce veneno

sin el cual

la vida se reduce

a sequía y desierto.