¡Comparte!

Por Milagros Durán 

Cuando Diana de Gales se casó con el Príncipe Carlos, yo tenía 18 años, y estuve pegada al televisor de principio a fin. A esa edad soñamos con un príncipe que nos rescatará y nos llevará a su propio Palacio. Muy pronto supe que los príncipes son poquísimos en el mundo, y que es más probable que te caiga un rayo, a que tú seas una de las “afortunadas” que se casará con uno de ellos. Se estima que aquella Boda Real fue vista por unos 750 millones de personas en todo el mundo. Y todavía no habían aparecido las redes sociales.

El próximo sábado 19 de mayo, la actriz estadounidense, Meghan Markle, le dará el “sí” al Príncipe Harry de Inglaterra, el sexto en la línea de sucesión de la monarquía británica, la más prestigiosa del mundo. “Lo que es para el cura; llega a la iglesia” dice un viejo refrán.

Aparentemente, Meghan Markle es una chica con suerte. O tal vez: ¿quién sabe?. Lo que sí es cierto es que hacen una bella pareja, ambos son guapos, inteligentes y algo desenfadados. A mi lo que más me gusta es que lucen muy enamorados. Y espero que de verdad, rompan el halo de mala suerte en el amor que tienen los miembros de la familia real británica y logren ser felices. Todos los hijos de la Reina Isabel se han divorciado (Ana, Andrés y Carlos).

Ésta pareja llama muy especialmente la atención de la prensa, puesto que ella es una plebeya y para más señas, actriz, norteamericana y además divorciada, algo que en otra época hubiera sido un importante impedimento para contraer nupcias con un heredero de la corona. Y cómo si fuera poco, la prensa “amarilla” le ha sacado “filo” al tema racial, puesto que su madre es afroamericana.

De modo que, ésta promete ser la boda del año. Y con toda certeza, va a ser una pareja bajo un intenso escrutinio público, y muy especialmente de parte de la prensa. El magno evento se celebrará en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor.

El Príncipe Harry y Meghan lucen muy enamorados, que sean muy felices. Foto: GenteToday

 Los poderosos también sufren 

Todo indica que los astros astros se alinearon para que ambos cruzaran sus vidas para siempre. O al menos, eso es lo que se espera. Ya sabemos que la vida palaciega, donde solo puedes hacer lo que está permitido, de acuerdo a la tradición de la familia, puede llegar a ser verdaderamente asfixiante. Esto lo vimos muy claro en el caso de Lady Di, quien a confesión de ella misma, fue profundamente infeliz siendo parte de “La Firma” como se auto-denomina la “Royal Family” británica.

Los cuentos de hadas, a veces no tienen un final feliz. Todos vimos como naufragó el matrimonio de Lady Diana y el Príncipe Carlos, el 28 de agosto de 1996, cuando se anunció el divorcio, debido al desamor y la infidelidad de él. “No éramos dos, sino tres en el matrimonio” confesaría ella en una entrevista. Los millonarios y poderosos también sufren.

Así que, aquella boda de cuentos de hadas que tuvo Diana de Gales, en realidad se convirtió en un cuento de horror. La felicidad suele ser escurridiza, no importa si vives en el Palacio de Buckingham o si eres un simple mortal.

Por lo pronto, se calcula que aproximadamente mil millones de personas verán la ceremonia que se celebrará el próximo sábado 19 de mayo, a las a las 12 del mediodía (hora Londres) que serán las 7 de la mañana en Nueva York, y las 8 am en Texas).

que una amiga común, que hizo las veces de Celestina, y planeó una “cita a ciegas” para que ellos se conocieran en el verano de 2016. Foto: GenteToday

Cita a ciegas con un Príncipe

Según cuentan las malas lenguas, ambos tuvieron una amiga común, que hizo las veces de Celestina, y planeó una “cita a ciegas” para que ellos se conocieran en el verano de 2016. Y el secreto a voces, es que quien los presentó fue Misha Nonoo, una exclusiva Diseñadora de modas, que vestía a Meghan. Resulta que Misha estuvo casada con un amigo de la infancia de Harry, por allí vino la cosa. Ahora le debe no solo mantenerla vestida glamorosamente, sino el haber propiciado su salto a la “Royal Family”, que algunos no dudan en calificar como “el salto del siglo”.

Creo que nos gustan las Bodas Reales porque queremos ser parte, aunque sea como espectadores, de un acontecimiento realmente rimbombante. Queremos saber cómo viven y cómo es un matrimonio de la nobleza, gente de “sangre azul” que en la antigüedad eran considerados como una deidad. Durante siglos hicieron creer a sus súbditos que ellos estaban por encima del bien y del mal.

Las Bodas reales, son la más añeja tradición para continuar la descendencia que garantice el sostenimiento de la monarquía. Nos hacen olvidar aunque sea por un día, nuestra vida cotidiana, tan normal, tan terrenal… olvidar que estamos pagando las cuotas del auto, o que tal vez, no tenemos empleo o que no podremos ir de vacaciones porque el dinero no alcanza…para sumergirnos en el exquisito glamour real, y para tener la fantasía de que somos de alguna manera “cercanos” a la familia más poderosa del mundo. Ah! Y también queremos verlos para criticarlos! porque no es justo que encima de millonarios y poderosos, también son guapos y bellos. Las Bodas Reales alimentan la fantasía de los súbditos y estimulan los sueños de la gente común.

Editora de GenteToday. Periodista. Egresada de la UCV (Venezuela) en 1990. Inmigrante, trotamundos y cazadora de historias. Cada instante es un milagro. Cada uno con su historia… y los barcos al horizonte. @MilyChannel