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Por Milagros Duran 

Vive en un mundo de bocetos, lápices y pinceles. Su amor por el dibujo comenzó en la infancia. Y llegado el momento decidió estudiarlo para iniciar una carrera en este campo. Eduardo Sanabria, mejor conocido como Edo ilustrado, en sus años tempranos fue un dolor de cabeza para su madre, quien pensaba que con eso del arte probablemente lo tendría que mantener toda la vida. En Venezuela como en muchos países de América Latina, todo lo que tenga que ver con las artes es visto, no como una carrera profesional, sino como una actividad recreativa menor o un pasatiempos. Pero aquel muchacho de El Valle, un barrio popular de Caracas, supo escuchar su “voz interior” que le decía “la cosa es por aquí”. En 2014 decidió emigrar a Miami, una ciudad emblemática para los inmigrantes en Estados Unidos, donde su trabajo ha sido acogido con gran entusiasmo por el público, un cambio que sirvió también para darle una gran visibilidad internacional. Creció mirando las caricaturas de Zapata que se publicaban a diario en el periódico El Nacional, y también fueron sus referentes en este género, Régulo, Fonseca y Mauricio Lemus, entre muchos otros. De modo, que en Venezuela hizo su carrera como caricaturista. Y con la llegada de las redes sociales, su trabajo adquirió una nueva dimensión. Elabora una caricatura diaria que publica en sus redes y con la cual le toma el pulso a la tragedia venezolana.

Recientemente vino a Houston a promocionar su más reciente libro, Historieta de Venezuela, el cual produjo en co-autoría con el humorista e historiador, Laureano Márquez. Ésta es la entrevista que le hice a Edo ilustrado, un tipo sencillo y muy conversador, que no ha dejado que la fama se le suba a la cabeza. El día de la entrevista me citó en una cafetería del downtown de Houston, que resultó estar cerrada ese día. Así que yo lo invité a que nos fuéramos al Parque Discovery Green y nos fuimos caminando desde la calle Main, así que fueron como 7 cuadras llaneras de entretenida conversación.

-Cuándo comenzaste a hacer tus primeras caricaturas? ¿De dónde vino esa inquietud?

-Yo creo que uno nace con esa inquietud. Desde pequeño siempre me gustó dibujar. Mi mamá cuenta que cuando estábamos en la playa, cuando los demás niñitos jugaban, yo agarraba una ramita y me ponía a dibujar en la arena. Esa inquietud está desde pequeño. Después cuando eres un poco más adulto, empiezas a enfrentarte al problema de cómo ganarte la vida con esto. Pero eso nació conmigo, el querer dibujar.

Con el público en el evento “Encuentro con Edo”. Fotos: Milagros Durán

-Y cómo llegas a la caricatura, que es un género muy particular?

-Mi mamá leía mucho….y ella después que terminaba de leer el periódico come lo pasaba a mi. Y yo lo primero que veía era la caricatura de Régulo Pérez y la de Zapata. Yo tendría 10 u 11 años no las entendía, pero me llamaban la atención. Y un día que vi una ilustración de Mauricio Lemus en El Diario de Caracas, (que después fue mi maestro y mi amigo) ilustrando artículos de opinión y entonces ahí fue que más o menos me dí cuenta que eso podía ser un oficio, que de eso se podía vivir.

-Cómo se define la caricatura?

-La caricatura es una parte del humor gráfico. Porque ya todos estamos acostumbrados a decirle a todo “caricatura” porque en su significado original, es la exageración de un rasgo. Pero es humor gráfico es lo que debería decirse, es un género de opinión.

-Dónde estudiaste Diseño Gráfico?

-En el Instituto de Diseño Perera, ahí comencé en 1992 y salí en 1995. Y a la par estudié la carrera de Comics e Ilustración en la Escuela de Historietas Acosta que quedaba en Parque Carabobo (Caracas).

La obra “El Primer Desayuno”. Fotos: Milagros Durán

-Cuánto te costó conseguir tu propio camino, tu propio estilo?

-Cuesta mucho…porque son dos cosas, una; lograr tu estilo para que reconozcan tu trabajo visualmente sin necesidad de firmarlo. Y dos; cómo hacer para vivir de este oficio.Todos esos años fueron difíciles porque obviamente la familia pensaba que me iban a mantener toda la vida. El arte siempre ha sido visto como un oficio menor. La familia me lo decía: “eso tómatelo como un hobby pero estudia algo decente para vivir”. Pero mi voz interior me decía, el camino es por aquí…tienes que seguir dibujando. Y empecé a publicar en El Diario de Caracas, ellos sacaron un periódico de humor, que se llamaba, El Diablo de Caracas y Mauricio Lemus me dio la oportunidad de ilustrar. José Pulido era el Director. Allí entendí que era un trabajo de paciencia y esperar. Luego me fuí al suplemento de humor, El Camaleón con Graterolacho. Salí de ahí y comencé de nuevo, la segunda etapa en El Diario de Caracas.

Qué hacías ahí?

-Yo hacía caricatura e ilustración pero de artículos de opinión. Es decir, ilustraba lo que otros escribían. Y depués pasé a Economía Hoy, donde era ilustrador. Luego paso a la Cadena Capriles en 1999. Entonces ahí, estaban buscando, un diseñador e ilustrador a la vez, para la Revista La Cadena Tricolor que iba a sacar la Cadena Capriles en ese tiempo. Empecé a ilustrar y a diseñar. Y en forma paralela en la Cadena Capriles me dieron la oportunidad de ilustrar artículos de opinión. Hasta que en 2005 me dan la oportunidad de hacer una viñeta mía todos los Viernes en El Mundo. Enrique Rondón era el Director, y él me pidió que la hiciera diaria. Y luego el programa Buenas Noches ponía las caricaturas de Rayma, de Weil y las mías y eso me dio mucha proyección porque en ese momento no había redes sociales. El único paraguas que tenías era el periódico, pero si además, salías en la televisión, eso te ayudaba mucho.

-Qué influencia tuvo Zapata en tu vocación?

-Sin duda, Zapata fue el gran maestro. Por supuesto a medida que escudriñas la historia te consigues a Leoncio Martínez. Y de pequeño yo leía mucho Quino, Rius, el mexicano también me gustaba mucho. Todas esas referencias te van alimentando. El de Zapata era un humor inteligente, no ese humor facilón, sino que te demandaba y te hacía pensar. Y esa era la ruta que uno tenía que seguir.

Entrevista en el Parque Discovery Green, Houston. Foto: Milagros Durán

-Hablemos de la caricatura política. ¿Qué tan libre es un caricaturista al hacer opinión?

-Yo creo que hay dos tipos de libertad, está la libertad por supuesto del Medio, no hay que ser ingenuo, todos los medios tienen sus intereses, pero luego está la libertad de uno mismo, la raya amarilla que tú no debes pasar. Creo que Zapata nos dejoó ese legado, es decir no ser tan obvio, porque lo obvio es enemigo del humor gráfico.

-Entiendo que fuiste investigado por la Asamblea Nacional (aquella que fue totalmente chavista), sentiste miedo de ir a la cárcel y cuéntanos ese episodio?

– Claro! el miedo siempre está porque te ves en las noticias en la televisión. Esa fue una investigación que inició Calixto Ortega por una caricatura que hice, que irónicamente iba en contra de la oposición. Nos citó a Enrique Rondón que era el director y a mí. Nos abrió un expediente y lo dejaron ahí como pendiente, no sé si para intimidarnos. La caricatura iba en contra de un sector de la oposición muy radical, que decía que la única solución era matar a Chávez. Puse a dos mujeres hablando por teléfono, una le decía a la otra que no estaba de acuerdo con la violencia del presidente y la otra le decía que la solución era matarlo. La gente del chavismo interpretó que eso era una incitación al magnicidio. Y que supuestamente alentaba a potencias extranjeras a eliminar al presidente. Pero también gracias a Calixto Ortega que me puso en el mapa. Tuve mucho apoyo de todos los humoristas. A raíz de eso, se hizo un Conversatorio en la UCV, donde participó Ildemaro Torres, y tuvimos una amistad muy bonita, él es uno de los grandes investigadores del humorismo gráfico. Así que, si me llego a encontrar a Calixto Ortega por ahí voy a darle las gracias…

-Entiendo que emigraste en 2014 para la mayoría de las personas emigrar es una experiencia dura y muy difícil. Como ha sido tu experiencia…

-En líneas generales la experiencia ha sido positiva, no me puedo quejar. Porque mi esposa y yo que tenemos 20 años de casados, teníamos como norte salir del país para desarrollarnos profesionalmente. Por supuesto el deterioro de la situación-país, aceleró la decisión. Y en 2014 nos vinimos. Por supuesto yo en forma paralela al humor gráfico, desde 2008, comencé a hacer exposiciones trabajando en la parte plástica, tratando de buscar un lenguaje distinto a la caricatura tradicional. Y me había puesto como meta, hacer exhibiciones donde no tuviera nada que ver la política en 2008, y 2009. Hasta que en 2014 hice una gran exposición que fue “Conductores de un País”, fue una exposición muy grande y muy exitosa en Caracas. Y empecé a vender mis obras por Instagram. O sea hubiera sido indistinto…no hubiera habido una diferencia, si me hubiera ido para Madrid, o para Bogotá. El lado negativo es el precio que paga que todo inmigrante, el de no poder ver a tus familiares que están en Vzla.

-Sobre el trabajo plástico esa búsqueda, sobre la idiosincrasia del venezolano, has hecho tu propio sello, tu propia marca…. ?qué satisfacciones te ha dado eso?

-Muchísimas! eso comenzó con “Conductores de un país” porque allí me di cuenta que tú tienes que trabajar con el estilo plástico, con el cual te empiezan a reconocer. Y también tienes que generar un discurso en tu obra que hable, que emocione, que mueva a la gente. Con “Conductores de un país” yo me di cuenta que toque una fibra, que no sé si es la fibra de la civilidad del venezolano. Yo puse a los 26 de los grandeligas históricos, porque además fue un homenaje a Pedro Leon Zapata, que fue quien hizo “Conductores I” en el Mural de la UCV. El puso a a muchos anónimos y nada más incluyó a 4 conocidos; Simón Bolívar, Teresa de la Parra, Armando Reverón y Andrés Bello. Y yo decía que ese mural debería tener una segunda parte. Y que fuera hecho por Zapata, pero el destino quiso que fuera yo quien la hiciera. Entonces me tocó hacer esa segunda parte, casi 15 años después. En esta segunda parte, yo puse al mismo Zapata, a Simón Díaz, a Teresa Carreño, a Omar Vizquel, a Luis Aparicio, etc…Y a partir de ahi comencé a entender que no solo el estilo sino el discurso. Que de alguna manera extraña ese país que fue, sino que quiere que vuelva, y que por lo menos ese sirva de inspiración para el que se va a construir.

-Cómo cambió tu trabajo con esa interacción con las redes sociales?

-El salto mío ha sido del cielo a la tierra. En las redes te ve gente de cualquier parte del planeta. En Arabia Saudita no me hubieran visto si yo no hubiera estado en las redes. También tienes que entender que el talento que uno tiene es un 20% el otro 80% es gerencia, paciencia, constancia y manejar el tema de las redes. Hace un par de años hice la obra “Somos más” conjuntamente con los seguidores de Instagram entonces yo ponía a 10 personajes y ellos me decían a quien poner. Al final hicimos 52 personajes en una obra. Después hice el Avila con la nubes de Calvert que gustó muchísimo. Y recientemente he hecho esta obra “El Primer Desayuno”, que no es la Última Cena, con los alimentos que nos han gustado por generaciones.

-Y te piden esas obras venezolanos que están en cualquier parte del mundo….
-Claro! Yo he enviado obras a Arabia Saudita, al Golfo Pérsico, Madrid, Barcelona y Australia. Eso ha sido una experiencia, está ese nicho. Pero te digo que yo he estado en exposiciones en Shanghai, en Seul, en Nueva York….y ahí por supuesto, un cuadro de El Ávila no va a generar emoción porque lo ven como una simple montaña, entonces eso me obliga a trabajar otras ideas más universales. Entonces junto con mi esposa, empezamos a hacer unas meninas, versión maás Pop, que eso ha gustado. Ahora ya están en Las Vegas, eso me permite desarrollarme en ese ámbito, paralelo al ámbito plástico venezolano, y al humor grafico político, son de alguna manera tres vertientes en mi trabajo. Un artista no se puede quedar nunca en la zona de confort, el humor gráfico, ya siento una cierta comodidad en el lenguaje….entonces yo no me quiero quedar ahí, entonces salto al tema de la plástica, que he ido desarrollando un contenido, discurso por el tema venezolano, entonces tampoco me quiero quedar ahí, ahora estoy experimentando nuevas técnicas con los acrílicos, porque este país te permite desarrollarte.

-Creo que para un artista salir de su lugar de origen es una cosa super enriquecedora y hasta necesaria , no crees?

-Estoy de acuerdo contigo, creo que es necesario….infinitamente necesario.

– Las redes te aportan ideas?

-Claro siempre! eso pasaba cuando no había redes, Zapata te decía que se encontraba gente que le decía: “Es que tú eres un genio, pero yo te tengo una idea”. Imagínate si yo soy genio como será él que me va a dar una idea….jaja!

-Cuéntanos de la exposición permanente que tienes en Miami…

-Esa es una exhibición que tengo en el hotel WinGate Miami Airport, los dueños vieron mi trabajo, me invitaron a exponer 3 meses, y después quédate un mes más….y ya lleva 2 años y medio. La ventaja es que no hay horario para visitarla porque está en Lobby. Puedes pasar a las 2 de la mañana ya ves la obra. Y es gratis.

– Sobre este fenómeno de la diáspora venezolana qué quisieras comentar…

-Esta diáspora va a generar muchas cosas positivas. Nosotros no fuimos un país de inmigrantes. Cuando llegas a sociedades como ésta, te das cuenta que las cosas se van construyendo paso a paso. Un día a la vez. Y si tú trabajas poco a poco, las cosas suceden. En Venezuela teníamos ese pensamiento de que éramos ricos. Recuerdo que Luis Alberto Machado decía que la riqueza no es negra, es gris. Porque está en la materia gris. Aqui tu tienes que pagar impuestos. Entonces, dices de eso se trata, aquí hay que ir, por el camino correcto. A mi esa lección me ha servido mucho. Y espero que le sirva al resto de los venezolanos.   @MilyChannel en Twitter, Instagram & You Tube.

Fue un enorme gusto entrevistar a un artista plástico como Edo Ilustrado. Foto: Milagros Durán