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Por Nazzar Jalili

La sutil diferencia la encuentro en tus ojos,

eterna y calmada intranquilidad que me sobrecoge,

cuando te miro.

No sé si eres oasis o montaña,

sólo sé que ante tu mirada me vuelvo tormenta.

Soy prisionero de las sensaciones que despiertan en el alba de tu ser,

amante empedernido de una cadena invisible que me ata a la nada,

pues nada somos,

más que un par de extraños que cruzaron un par de palabras.

Eres el rocío y la flor, la luna y la oscuridad

que la deja brillar; eres todo y me cautivas.